Neko

viernes, 6 de abril de 2007

De nuestros salvadores

Tanto tambor exalta mi espiritu ¿religioso?jejeje. El otro día vi como un gato se escondía debajo de un coche huyendo de la procesión que se acercaba. Nuestras miradas se cruzaron y me dijo: "tanto mal que nos dieron en la Edad Media con lo de las brujas y ahora siguen torturando nuestras bonitas orejitas""pozi" contesté yo"parece que la iglesia católica os tiene un poco de manía"a lo que el gato me respondió: " no querida, no siempre fue así. Busca en los libros". Dicho y hecho. Al llegar a casa le pregunté a Indy quien dirigió su bostezo hacia la Enciclopedia del Gato. He aquí un adelanto de mis nuevos conocimientos:

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó una noche muy oscura. Jacob, el tercer hijo de Adán se lamentaba:"quisiera volver al Paraíso..." Un gato que pasaba por ahí se compadeció y como podía ver en la oscuridad se ofreció como guía. Emprendieron el camino y se encontraron con un erizo que les dijo que con su buen olfato les podría guiar. LLegaron a un desierto y no tenían que comer, asi que bueno, ejem, esto....el gato mató al erizo y Jacob y el se lo comieron. Volvieron a ponerse en marcha cuando, oh, del bastón de Jacob empezaron a brotar flores y brotes (imaginad la reacción del gato) Este bastón es el origen de las varitas de los prestidigitadores, todo hay que decirlo. Bueno, la cuestión que llegaron a la Puerta del Paraiso que espero con todas mis fuerzas que sea como la del Baptisterio de Florencia, y la custodiaba un ángel de Fuego. El gato le dijo a Jacob que plantara su bastón y las semillas se esparcieron por la Tierra. El ángel le recomendó que transmitiera a sus descendientes el secreto del camino hacia el Paraíso. Según esta leyenda, existen en la Tierra un hombre y un gato depositarios de este secreto.

Durero, El árbol del conocimiento.

El camino al Paraíso pasa por la barriga de nuestros gatos cuando ronrronean...

4 comentarios:

Selerkála, dijo...

Bonita historia...Ahh! Si no fuera por los gatos....
Aunque he de decir que no todos los gatos temen los ruidos de los tambores. Al menos no los de mi pueblo;
El martes, mientras iba tocando mi tambor en la procesión, vi un siamés precioso sobre un muro, todo atento él a nuestro paso, sin inmutarse.
Y bueno, mi Severus, tan cotilla él, se pasó un buen rato en casa la otra tarde olfateando mi timbal, hasta que decidió que sería una buena idea subirse a dormitar sobre él; y cuando mi padre se acercó y dió en el timbal con el palillo (amistosamente) a ver si bajaba por el ruido, mi gato se limitó a mirarle con ojos de sueño, como pensando: "que te lo crees tú que voy a bajar sólo por que hagas sonar el instrumento..."
Así que, de gatos gatadas...

Maulliditos, felinistas!

Eleder dijo...

¡¡Tampoco ahora es así!!

Ver mi antiguo post http://desdemiroble.blogspot.com/2006/04/los-gatos-del-papa.html para más señas :D

Berúthiel dijo...

Ya leí ese post y me encantó,jejeje. Por supuesto que ahora no es así, faltaría más! Y selerkala, es normal que por Teruel no les teman a los tambores, ¡están sonando 24 horas al día! los gatos son listos y pa que van a estar montando el numerito cada dos por tres, digo yo.

Nienna dijo...

Aiya!!
Que bonita la historia Beru.No se a que se refiere Eleder diciendo "tampoco ahora es así",pero lo que ha leído me ha parecido muy chuli!!
Allá donde ande un gatito no muy lejos estará el Paraíso,je je
Besikos,muaca